El D’A Film Festival abre camino para los festivales online

Ayer terminó el periodo de visionado online de las películas del la D’A Film Festival en Filmin, y todo salió bien. Durante 11 días hemos podido disfrutar de 65 películas, entre las que se incluían más de 20 cortometrajes. Además, la organización del festival ha informado esta mañana que habían conseguido el récord de 215.000 visualizaciones en la plataforma de streaming.


Entre las películas más vistas está Un blanco, blanco día, película islandesa que se ha hecho con el premio Talents, dirigido a directores con menos de tres películas en su filmografía. También la película inaugural Habitación 212 de Christophe Honoré y la de clausura A Stormy Night de David Moragas. El premio del público a mejor cortometraje fue para Ni oblit ni perdó de Jordi Boquet, basado en el caso de Guillerm Agulló, víctima de la violencia fascista.

El festival de la ciudad condal ha sido de los primeros en lanzarse a la piscina con este nuevo formato, y ha sido un éxito. Las buenas cifras son una prueba de que el formato virtual es una opción más que viable en tiempos de coronavirus.

Hace unos meses, cuando empezó el confinamiento, los festivales tuvieron que aplazar sus citas anuales. Al principio todos pensábamos que esto iba a durar poco más de 15 días y que pronto volveríamos a abarrotar las salas de cine. Sin embargo, a medida que la situación se iba complicando, el futuro de los festivales o los cortometrajes comenzó a ser incierto.

La semana pasada ya escribí sobre los problemas ocasionados por el coronavirus al mundo del cortometraje. En cuanto a los festivales comenté que la acumulación de eventos culturales en otoño-invierno y que provocaría un exceso de oferta cultural, probablemente acabaría traduciéndose en una pérdida notable de público. No obstante, parece que la solución a este problema pasa por adaptarse al formato virtual.

El D’A Film Festival da esperanzas al resto de festivales

Cartel de la edición online del DA Film Festival de Barcelona

Esta edición online del D’A Film Festival nos ha permitido disfrutar de muchas películas, de asistir a charlas y a coloquios virtuales. Hemos podido disfrutar de mucho cine, aunque, evidentemente, no es comparable con un festival presencial. El mundo digital jamás podrá remplazar las charlas los con compañeros, las cervezas de después o los abrazos. Todo esto se pierde en este nuevo formato. Aún así, este primer experimento despeja las dudas sobre la viabilidad de hacer festivales online.

Nos obstante nos toca reflexionar. Parece que ha tenido que venir una pandemia para que nos diésemos cuenta de que un festival online es una opción más que viable. Es cierto que durante los últimos años se estaba apostando por este formato, teniendo más en cuenta a los servicios de streaming y tratando de integrar contenido online dentro de los programas de los festivales, pero no era algo que estuviera generalizado.

Evidentemente, este formato jamás podrá sustituir la magia de una sala de cine. Pero, creo que ambos mundos son compatibles entre sí. Así que ahora que tenemos que cambiar el chip, aprovechémoslo. Tomemos esto como un proceso de aprendizaje más que como como una solución temporal. Y quizás después de la pandemia, muchos festivales opten por mantener un formato híbrido que incluya una parte digital y otra presencial. O quizás no. Pero el tiempo nos dirá quien tomó la decisión correcta.