Y ahora, ¿qué va a pasar con los cortometrajes?

En los últimos dos meses no hemos parado de ver festivales que posponían o, en el peor de sus casos, cancelaban sus citas anuales. El confinamiento ha modificado el circuito de festivales por completo. Aún así algunos están tratando de adaptarse a la “nueva normalidad”, pero ¿qué va a pasar con los cortometrajes?

Los cortometrajes viven de los festivales, y viceversa. A diferencia de los largometrajes, la industria del cortometraje necesita de los festivales para sobrevivir. Evidentemente los largometrajes también necesitan estos certámenes, ya que gran parte del cine de autor sobrevive gracias a ellos. No obstante el cortometraje, la mayoría de las veces, vive de selección en selección, de festival en festival, y rara vez vemos su distribución comercial en salas.


En búsqueda de nuevos formatos

Ayer escribía sobre el Festival de Cine de Huesca que había adaptado su formato al “plan de descalada” del Gobierno. El festival proyectará online los cortometrajes a concurso, realizará un ciclo de autocine y seguirá con las proyecciones en directo aunque solo con un tercio del aforo. En mi opinión, una solución acertada.

Una de las razones que daban para no aplazar el festival es la previsible concentración de eventos culturales para otoño-invierno. Si tenemos que concentrar en 3 meses todas las citas cinematográficas del panorama nacional e internacional, es probable que muchos se queden sin público. Y un festival sin público no es un festival.

Muchos eventos de pequeño o mediano formato sobreviven del público local, pero la oferta cultural va a ser demasiado amplia. La población va a tener que decidir a que eventos acudir. Por otra parte, la prensa o la gente de la industria va a tener que decidir a que festival asistir y a cual no. Al final si todos los eventos se concentran en unos pocos meses, los festivales más pequeños van a pasar totalmente desapercibidos.

Creo que muchos optarán por adaptarse. Puede que opten por un nuevo formato online o un híbrido con una parte digital y otra presencial. De momento es pronto para ver que pasará. Pero viendo como han surgido algunos festivales durante la cuarentena, ha quedado claro que se puede apostar por nuevos formatos.


No se están haciendo cortometrajes

Hay otro problema: no se está rodando nada. Conozco a varias productoras que han tenido que aplazar los rodajes de sus cortos de manera indefinida. Por lo general, el rodaje de un cortometraje tiene unos tiempos muy limitados y unos recursos generalmente escasos, y no sé si esto es malo o bueno.

La mayoría de los cortometrajes se ruedan en uno o dos fines de semana. Por lo tanto, si un rodaje se ha tenido que posponer, es más fácil mover las fechas o adaptarse a la nueva situación. Tampoco se sabe cuando se va a poder volver a rodar, pero si no hay material, la temporada de festivales del año que viene se prevé complicada.

Estamos ante una situación terrible, pero creo que se volverá a la normalidad más pronto que tarde. Quizás esto propicie el consumo online de cortometrajes o quizás no. Lo que estoy seguro es de que se seguirán haciendo cortometrajes y ,sinceramente, creo que tanto la industria cinematográfica como los directores de festivales conseguirán sacar esto adelante. Eso sí, no va a ser una tarea fácil.

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