Nefta Football Club (2018) de Yves Piat

Uno de los recursos más habituales para construir un guion flojo es la falta de originalidad. Recurrir a clichés de lágrima fácil como las drogas, la pobreza o el chico conoce chica es la forma más fácil del guionista novato para construir un conflicto sin estrujarse la imaginación. Lo malo de esto es que, si no tratamos el tema de una forma novedosa o interesante, aburrimos al espectador, porque ya ha visto historias así cientos de veces antes. Sin embargo, si la narramos desde otro punto de vista o aportamos algo nuevo a la coctelera y la agitamos con la suficiente maestría, se pueden sacar obras novedosas de temas tan trillados como los citados anteriormente. Esto es lo que hace Yves Piat, el director de este cortometraje.


En Nefta Football Club tenemos a dos hermanos aficionados al fútbol que, mientras viajan juntos en moto encuentran un burro con auriculares en las orejas. En sus alforjas, lleva un polvo blanco. El pequeño, en su inocencia infantil piensa que se trata de detergente. El mayor, que sabe de qué se trata, le obliga a cargarlo en el remolque de la moto y a no decir nada sobre esto. No desvelaré cómo continúa la historia, pero el tratamiento de la misma tiene mayor interés que el argumento en sí.

Tal y como relata el realizador, el guion de esta película se basa en su propia infancia. Según cuenta, una vez, mientras se encontraba jugando con sus amigos, encontraron unas bolsas con polvo blanco dentro. Sin embargo, a diferencia del protagonista del cortometraje, ellos sí supieron de qué se trataba. Conscientes del peligro de aquella sustancia, la tiraron al río.

El humor del film es negro y gamberro, y me atrevería a decir que ahí reside la mayor virtud del corto; pues lo convierte en una comedia negra y no en un melodrama. Como señalábamos antes, los temas en los que se basa el drama de Nefta Football Club (drogas, pobreza, etcétera) están más que trillados. No obstante el tratamiento que se le dan en este film está mucho más lejos de la pedantería, la grandilocuencia y el culebrón de lo que solemos ver muchas veces en otras cortos del estilo. La película pretende reflejar una situación trágica y difícil, pero no pretende sacarnos las lágrimas. Menos aún con recursos fáciles y manidos.

Como suele ocurrir en este tipo de cortometrajes, la dirección utiliza recursos que debemos saber leer para entenderlos. Cuando en una parte del corto el niño dice que tiene que hacer pis, el hermano mayor enciende un cigarrillo. Varios planos después, vemos como casi lo ha terminado y sólo queda la colilla. Indicándonos el paso del tiempo y que el hermano pequeño está tardando más de lo normal. Por tanto, aquí queda patente, el realizador nos narra la historia, y no nos la grita. Lo cual es de agradecer.

Nefta Football Club de Yves Piat, cortometraje nominado al Oscar 2020 a mejor cortometraje de ficción

Piat es francés, aunque el cortometraje es una coproducción entre Francia y Túnez. No sólo constituye un excelente reportaje del subdesarrollo en unos países con un recuerdo mucho más vivo del proceso de descolonización, sino que además supone un contacto con un cine al que no estamos acostumbrados. Poco cine africano llega a traspasar nuestras fronteras y mucho menos al gran público. Poco a poco, entramos en contacto con un cine que, como la vida de los países de los que procede, se encuentra todavía en vías de desarrollo pero no por ello es de menor calidad. Además, Nefta Football Club está nominado al Oscar 2020 a mejor cortometraje de ficción.

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